Eventos - Sábado 16 de Febrero de 2008

  • Teatro Colsubsidio Roberto Arias Pérez

    Bogotá
    Calle 26 No. 25 - 40
    Sábado 16 de Febrero de 2008 a las 20:00 horas

    PROGRAMA:

    Brahms:
    Obertura Festival Académico, Op. 80

    Dvořák:
    Concierto para violonchelo en si menor, Op. 104

    Mozart:
    Sinfonía No. 41 "Júpiter” en do mayor, K. 551

    Inbal Segev, violonchelo

    Alfredo Rugeles, director invitado


    Valor de las boletas: $20.000, $25.000, $30.000 y $35.000. Descuentos especiales para afiliados a Colsubsidio, estudiantes y adultos mayores.

    INFORMES Y VENTA DE BOLETERÍA
    Mister Ticket: 6053030. Compra por Internet: www.misterticket.biz
    Block Buster (Todos en Bogotá) - Hard Rock Café (Bogotá)
    Taquillas del Teatro Colsubsidio: Calle 26 # 25-40, Teléfonos 3432673-74 -75 y Av. 7 No. 123-65 Usaquen, Teléfono 6539099. E-mail: taquilla.teatro@colsubsidio.com


    CONTACTOS DE PRENSA:
    Teatro Colsubsidio. María Nela García: 3431899 Ext. 1678.
    Orquesta Sinfónica Nacional. Marisela Cárdenas: 3505325.



    Johannes Brahms (Hamburgo, 1833 – Viena, 1897)
    Obertura Festival Académico, Op. 80
     
    Estrenada el 27 de noviembre de 1881 en Meiningen, bajo la dirección el propio compositor

    No sabemos qué hubiera ocurrido con Johannes Brahms si no hubiera aparecido la figura de Robert Schumann para potenciar su imagen. En efecto, la carrera del compositor hamburgués estuvo enteramente dedicada a la música, trabajando muy duro durante su juventud y dando muestras de talento desde muy temprano. Sin embargo, sólo empezó a ser conocido a gran escala cuando su posterior mentor habló muy positivamente de él en su célebre publicación Neue Zeitschrift für Musik (Nueva Revista de Música).
     
    Procedente de una familia estrechamente relacionada con la música, Johannes Brahms tuvo todas las facilidades para empezar en el aprendizaje musical, llegando a ser alumno del reputado profesor Edward Marxsen, y escribiendo sus primeros bocetos musicales desde niño. Su primera presentación en público tendría lugar a los 10 años gracias a la mediación de su padre, el contrabajista Johann Jakobe Brahms, y, aunque tuvo la oportunidad de viajar a América como niño prodigio, lo cierto es que cinco años después sólo estaba protagonizando una gira de conciertos por lugares de escasa reputación, en compañía del violinista húngaro Edward Hoffmann, más conocido como Reményi (1828-1898).
     
    No obstante, fue en el ámbito de estas actuaciones en el que empezó a dilucidarse la solución a sus problemas, ya que sus viajes al norte de Alemania propiciaron su amistad con personalidades como Joseph Joachim, Franz Liszt y Felix Mendelssohnn. Tras la insistencia de estos músicos en que se presentara al maestro Robert Schumann, el encuentro tendría lugar finalmente en 1853, y la afinidad entre ambas personalidades y maneras de entender la música, favoreció sin duda el nacimiento de una fructífera amistad con el matrimonio Schumann (Robert y su esposa Clara), que permanecería intacta hasta el final, y que potenciaría significativamente la biografía de Brahms como compositor y como intérprete.
     
    En lo que respecta a su producción compositiva para orquesta, es más bien tardía y algo escasa. Sin embargo, es importante destacar que sólo empezó a escribir seriamente para orquesta después de haber acabado un concierto para piano, dos serenatas y unas Variaciones sobre un tema de Haydn, que le darían la experiencia necesaria para abordar a partir de 1876 la escritura de grandes formas orquestales. También son posteriores a estas partes de su catálogo sus dos oberturas, la Obertura Festival Académico y la Obertura Trágica, ambas de 1880, aunque las dos obras tienen un estilo de orquestación particular, bastante menos denso que el de las sinfonías, y una duración más bien corta.
     
    En lo que respecta a la Obertura Festival Académico, lleva el número 80 en su catálogo personal, y es en realidad de una partitura de agradecimiento por una distinción universitaria recibida. En 1877, Brahms recibió una invitación de la Universidad de Cambridge para recibir en persona su título de doctor en música. Sin embargo, declinó tal posibilidad, aunque tres años después aceptó la concesión del título de Doctor honoris causa por parte de la Universidad de Breslau. Así pues, en justa correspondencia, escribió esta obertura en la que combina magistralmente una docena de motivos tomados de cuatro canciones estudiantiles: Wir hatten gebaut ein stattliches Haus, Melodie des Landesvaters, Was kommt dort von der Höb y Gaudeamus igitur. Este último himno académico es usado de manera desenfadada a modo de conclusión solemne, para dar fin a unos diez minutos en los que destaca la calidad de la orquestación.
     
    Primeros elogios al joven Brahms
     
    Robert Schumann quedó impresionado desde que conoció la música de Brahms y no dudó en usar su pluma para firmar un artículo en su Neue Zeitschrift für Musik en el que recomendaba, otra vez, a un joven compositor.  Sin embargo, en esta ocasión volcaba en él todas sus esperanzas para el futuro de la música…
    «Me he sentido a veces tentado a hablar claramente, a pesar de mi agotadora actividad creativa. Ha surgido un número importante de grandes talentos entre tanto; una nueva fuerza musical parece haber estado anunciándose, como se ha visto al surgir tantos artistas jóvenes, pese a que sus obras hayan sido conocidas en el ámbito reducido de un pequeño círculo. Siguiendo sus progresos con el mayor interés, presentía yo que cualquier día, de pronto, podría aparecer un ser único que diese expresión a nuestra época del modo más alto e ideal, un hombre que alcanzase el magisterio no poco a poco, sino de golpe, como Minerva saliera totalmente armada de la cabeza de Júpiter. Y ahora aquí, está el, una joven criatura junto a cuya cuna montaron guardia Gracias y Héroes. Su nombre es Johannes Brahms. Viene de Hamburgo, donde ha estado trabajando en silenciosa oscuridad...»

    Orquestación
    2 flautas
    Flauta piccolo
    2 oboes
    2 clarinetes
    2 fagotes
    Contrafagot
    4 cornos
    3 trompetas
    3 trombones
    Tuba
    Percusión
    Violines
    Violas
    Violonchelos
    Contrabajos


    Antonin Dvořák (Nelahozeves (Bohemia), 1841 – Praga, 1904)
    Concierto para violonchelo y orquesta en si menor, Op. 104

    Estrenado el 19 de marzo de 1896 en Londres, con la participación del violonchelista Leo Stern y la dirección del propio compositor
     
    Antonin Dvořák fue, sin ningún lugar para la duda, el gran compositor bohemio del Siglo XIX y de todos los tiempos, con una fama mundial que hoy perdura gracias a la calidad de sus composiciones. Ello incluso a pesar de que su padre no vio con buenos ojos sus principios en la carrera musical, y además como resultado de unos fructíferos inicios en la vida musical (a partir de 1857) que le llevaron pronto a tocar con destreza el órgano, el piano, el violín y la viola. Se debe subrayar también en este sentido que ya en 1865, ocho años después de haber empezado a estudiar, había escrito Dvořák sus dos primeras sinfonías.
     
    Entre los momentos más importantes de su trayectoria internacional se podrían citar, por ejemplo, la concesión del título de Doctor Honoris Causa por la Universidad de Cambridge (1890), y la invitación para dirigir el Conservatorio de Nueva York, que le ocuparía el periodo temporal comprendido entre 1892 y 1895. A este último suceso están asociadas dos de las composiciones más célebres de su catálogo: la Novena Sinfonía (“Del nuevo mundo”) y el Concierto para violonchelo y orquesta.
     
    Esta última obra es, además, una de las páginas concertantes más interpretadas por chelistas de todo el mundo, gracias a una magistral unión de técnica y belleza melódica que lo hacen único en su género. Estrenado en 1896 bajo la dirección del compositor y con la ayuda de Leo Stern, el concierto fue revisado tras el regreso de Dvořák a la actual República Checa. Una de las modificaciones más importantes es, sin duda, la introducción de una nueva melodía en memoria de su cuñada fallecida Josefina Kounicova, extraída del canto Pueda mi alma (Cuatro cantos Op. 82)

    En lo que respecta al estreno, la parte solista fue encomendada inicialmente a Hans Wihan, dedicatario del concierto, aunque la Filarmónica de Londres terminaría contratando a Leo Stern. Ha llegado hasta nuestros días la leyenda nunca demostrada según la cual Wihan intentó introducir una cadencia, y decidió abandonar el estreno ante la negativa de Dvořák. Sin embargo, hoy se sabe que el motivo real fue la coincidencia del 19 de marzo con otras obligaciones para el violonchelista, que forzaron a que la orquesta londinense pensara en otra persona.

    De algo más de cuarenta minutos de duración, el concierto está articulado en tres partes, Allegro, Allegro ma non troppo y Allegro moderato. En ellas se puede escuchar más de una referencia a Brahms y otros compositores alemanes, y se puede comprobar perfectamente por qué Dvořák fue uno de los personajes más significativos de su momento, en justa correspondencia con su maestría al componer para orquesta.
     
    Orquestación

    2 flautas
    2 oboe
    2 clarinetes
    2 fagotes
    3 cornos
    2 trompetas
    3 trombones
    Tuba
    Percusión
    Violines
    Violas
    Violonchelos
    Contrabajos


    Wolfgang Amadeus Mozart (Salzburgo, 1756 – Viena, 1791)
    Sinfonía No. 41 "Júpiter” en do mayor, K. 551

    Terminada el 10 de agosto de 1788 en la ciudad de Viena

    Wolfgang Amadeus Mozart es uno de los personajes mejor tratados por la historiografía musical, ubicándolo casi siempre en el marco de una supuesta primera escuela vienesa de compositores junto con Joseph Haydn y Ludwig van Beethoven. Sea como sea, lo cierto es que, en este caso, la fama es bien merecida. Destacado como niño prodigio desde muy temprano, despertó siempre unas fuertes expectativas en toda Europa a las que supo responder con una labor musical digna de elogio. No en vano, tuvo una gran fama en vida que permaneció aún después de su muerte y forma parte del elenco de grandes músicos a los que todos hacen referencia aún sin necesidad de conocer su producción.

    Comparándolo con el contexto musical en el que se desarrolló su música, no cabe duda que, antes de la llegada de Beethoven al panorama internacional, Mozart era el creador más avanzado del momento. Recogiendo el legado del maestro Joseph Haydn, supo perfectamente madurar un estilo personal, en el que se puede entrever un tratamiento más evolucionado de la orquesta, una concepción de la melodía más preciosista (en correspondencia con los gustos de sus contemporáneos), y el recurso a un repertorio instrumental más amplio, que permitía la generación de una tímbrica novedosa para su época.

    En lo que se refiere a su música orquestal, destaca la composición de 41 sinfonías “oficiales”. Sin embargo, esta numeración excluye hasta 55 obras del mismo tipo compuestas por Mozart durante su juventud, y una corta pieza tripartita más o menos asimilable a una sinfonía, la cual fue encontrada en 1982 en Dinamarca. Todas las grandes sinfonías del compositor suponen una derivación de la estructura italiana predominante por entonces, aunque también introducen otras novedades propias de la segunda mitad del Siglo XVIII. Un ejemplo es la adición, en la mayoría de las sinfonías mozartianas, de un Minueto después del segundo movimiento, desplazando y reforzando el interés de la tercera parte (ahora situada al final).

    La Sinfonía No. 41, por su parte, es la más madura de todas las compuestas por el maestro austriaco, posiblemente por ser la última y por constituir una síntesis de todos los conocimientos adquiridos por el compositor hasta entonces. Fue escrita inmediatamente después de la número 40, y no sería descabellado asimilarla más con lo que empezaría a hacer Beethoven unos años después, que con lo que Mozart había concebido anteriormente. En cuanto a la denominación “Júpiter”, con la que normalmente se conoce a la obra, no existe un acuerdo unánime. Casi todos los comentaristas de la obra suelen aceptar que se debe a la magnitud de la sinfonía. Sin embargo, también hay quien habla de una cierta referencia al empresario inglés Johann Salomon.

    Para escuchar

    Durante la Sinfonía No. 41 de Mozart es necesario poner atención a cuatro melodías, una por cada movimiento. Se puede decir que, en términos generales, cada parte de la obra deriva de células motívicas y rítmicas extraídas de cada línea musical. Por ello, un posible ejercicio de atención durante la escucha, podría consistir en intentar descifrar las influencias de cada una de las melodías propuestas a continuación.


    Primer movimiento: Allegro vivace

    mov

    Segundo movimiento: Andante cantabile

    mov

    Tercer movimiento: Minuetto: Allegretto

    mov

    Cuarto movimiento:

     

    mov

    Orquestación
    1 flauta
    2 oboes
    2 fagotes
    2 cornos
    2 trompetas
    Violines
    Violas
    Violonchelos
    Contrabajos



    INBAL SEGEV
    Violonchelista

    Inbal

    Inbal Segev es una de las violonchelistas más reconocidas de su generación. Luego de su debut con las filarmónicas de Israel y Berlín se ha presentado con gran éxito con las principales orquestas de Finlandia, Alemania, Francia, Tailandia, Japón, así como en su nativa Israel y en los Estados Unidos donde realizó su debut orquestal interpretando el Concierto de Dvořák con la Juilliard Symphony en el legendario Lincoln Center de Nueva York.
     
    En los Estados Unidos, además de presentaciones con reconocidas orquestas y series de conciertos y por su sensibilidad artística y gran virtuosismo, Segev ha sido invitada con frecuencia a realizar estrenos mundiales de composiciones modernas. Estrenó en América el concierto para violonchelo de Sir Arthur Sullivan y el de David Baker, en el Town Hall de Nueva York. El compositor Max Schubel compuso y le dedicó su concierto para chelo.
     
    Como músico de cámara ha colaborado con reconocidos intérpretes como Emanuel Ax, Agustin Dumay, Pamela Franck y Michael Tree. Recientes invitaciones la han llevado a la serie de conciertos de Waterloo-Kirchner, al Museo de Tel Aviv, Bargemusic (Nueva York), Museo Guggenheim (Nueva York), Sociedad Americana Beethoven y al Carnegie Hall donde se presentó por primera vez en 1997. También se ha presentado en importantes festivales como los de Ravinia y Radio France, Montpellier, entre otros.
     
    Sus grabaciones incluyen obras de Boccherini y Beethoven, así como el concierto para violonchelo de Max Schubel, ambos discos en el sello Opus One. Su tercera grabación es del sello Vox y está dedicada a obras de música Judía para violonchelo. También ha participado en grabaciones de bandas sonoras de reconocidas películas.
     
    Segev estudió en Israel, Juilliard School of Music y la Universidad de Yale. Entre sus profesores estuvieron Joel Krosnick, Harvey Shapiro, Aldo Parisot y Bernard Greenhouse. Ha ganado premios en importantes concursos como el Pablo Casals International (2000), Paulo International Competition Helsinki (1996) y Washington International Competition (1995).  El violonchelo que interpreta fue construido por Gaetano Rossi en Milán, en 1845.


    ALFREDO RUGELES
    Director invitado
     
     director
    En el 2007 el maestro venezolano Alfredo Rugeles celebró sus 25 años de carrera artística. Su variada y brillante trayectoria como Director de Orquesta lo hace invitado frecuente de las principales orquestas de Venezuela y de muchos otros países, dirigiendo con gran éxito tanto el repertorio sinfónico y de ópera tradicional como obras maestras de los Siglo XX y XXI - innumerables son los solistas de renombre internacional que Rugeles ha acompañado. Desde 1991 es Director Artístico de la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, fue Director Asociado y Director Artístico de la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas entre 1982 y 1987, así como Director Musical del Teatro Teresa Carreño (1997-2000). Fue fundador y Director Musical del Ensemble Nova Música y Director de la Fundación Orquesta de Cámara de Venezuela. En 1999 recibe el Premio Nacional del Artista como Director de Orquesta Sinfónica.

    Destacado compositor, su catálogo incluye obras de cámara, sinfónicas, corales y electroacústicas que han sido interpretadas en diversas naciones y que le han llevado a obtener numerosos premios, entre los que se cuentan el Premio Nacional de Composición (1979) y el Premio Municipal de Música (1985). Es miembro fundador de la Sociedad Venezolana de Música Contemporánea, miembro fundador de número del Colegio de Compositores Latinoamericanos de Música de Arte y ha sido miembro del Comité Ejecutivo de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea. Desde 1991 es Director Artístico del Festival Latinoamericano de Música.

    De estos veinticinco años de vida artística, ha pasado casi veinte al frente de la cátedra de Dirección de Orquesta del IUDEM. Desde 2001 es Profesor de Dirección Orquestal de la Maestría en Música de la Universidad Simón Bolívar. Rugeles es poseedor de una completa y variada formación musical que incluye diplomas en Canto (Fedora Alemán) y Dirección Coral (Alberto Grau) obtenidos en Escuela de Música “Juan Manuel Olivares” de Caracas. Realizó estudios de composición con Yannis Ioannidis en Caracas y en el Instituto Robert  Schumann de Düsseldorf, Alemania, donde obtuvo diplomas de Composición (Günther Becker) en 1979 y de Dirección Orquestal (Wolfgang Trommer) en 1981. Participa en Cursos Internacionales de Dirección de Orquesta dictados por Sergiu Celibidache, Michel Tabachnik y Franco Ferrara.

    Eje fundamental de la celebración de sus 25 años de carrera artística fue el hecho de que varios compositores le han dedicado obras incluyendo a los venezolanos Diana Arismendi, Josefina Benedetti, Beatriz Bilbao, Inocente Carreño y Federico Ruiz, y los latinoamericanos, Manuel de Elías de México, Guido López Gavilán de Cuba, Marlos Nobre de Brasil, Andrés Posada de Colombia, Carlos Vázquez de Puerto Rico y Alberto Villalpando de Bolivia.

    La discografía del Maestro Rugeles como director incluye nueve discos al frente de la Orquesta Sinfónica Venezuela, así como el estreno discográfico de obras latinoamericanas junto a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar incluyendo su obra El ocaso del héroe, publicado por la Universidad de Puerto Rico. Como compositor sus obras aparecen en innumerables grabaciones de orquestas, solistas y grupos de cámara publicados por toda América. En Junio de 2007, la editorial Equinoccio de la Universidad Simón Bolívar edita su primer CD monográfico Mutaciones a través del tiempo… que presenta exclusivamente obras de su catálogo.