Eventos - Sábado 3 de Mayo de 2008
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Auditorio Fabio Lozano, Universidad Jorge Tadeo Lozano
BogotáCarrera 4 No. 22 – 40Sábado 3 de Mayo de 2008 a las 19:30 horasCarl Maria von Weber (1786-1826)
Allegro
Concierto para clarinete No. 1 en fa menor, Op. 73
Adagio, ma non troppo
Rondo: AllegrettoAntonín Dvořák (1841-1904)
Sinfonía No. 9 en mi menor, Op. 95 “Del nuevo mundo”
Adagio — Allegro molto
Largo
Scherzo: molto vivace — Poco sostenuto
Allegro con fuoco
Giuseppe Verdi (1813-1901)
Obertura de la ópera Nabucco
Solista: Jorge Andrés Vélez Ospina
Director Invitado: Eduardo CarrizosaNOTAS AL PROGRAMA
Giuseppe Verdi (Busseto, 1813 – Milán, 1901)Obertura de Nabucco
Ópera estrenada el 9 de marzo de 1842 en el Teatro alla Scala de Milán
En el ámbito de la cultura musical, Giuseppe Verdi fue probablemente uno de los mayores beneficiarios del proceso de unificación italiana. Algunos motivos podrían ser, aparte de la calidad de su música, la implicación del autor en el movimiento cultural que apoyaba el nacimiento de una Italia unida, la temática de muchas de sus óperas, y la necesidad de mitos culturales que contribuyeran a la formación de una identidad propia. Estos aspectos, además, acompañarían inevitablemente a sus producciones escénicas en todos los lugares y épocas. Verdi es, además, el primer compositor italiano de fama internacional, con obras que se interpretaban de Europa a América. Estuvo de moda durante todo el Siglo XIX, y aún hoy es fundamental en cualquier temporada lírica.
Nabucco fue el primer gran éxito del compositor, y la ópera que le situó en la primera fila de la vida musical italiana. El libreto está basado en el Antiguo Testamento y en la obra Nabuccodonosor de Francis Cornue y Anicète Bourgeois. Llegó casi de casualidad a su vida, en un momento en que había decidido no volver a componer, después de la muerte de su esposa y sus dos hijos pequeños. La relevancia de la obra se debió seguramente a su calidad musical, aunque influyó sobretodo la asociación que hizo el público entre la historia del pueblo de Israel y las pretensiones nacionalistas de aquellos tiempos. Es mundialmente conocido el coro de esclavos, Va, pensiero. Sin embargo, en los repertorios orquestales de concierto es incluida en ocasiones la obertura, dando muestras con ello de la maestría del compositor como orquestador.
Un gran éxito musical
Profundizando en el éxito musical de Nabucco, es justo acudir al testimonio de un asistente al estreno. En este sentido, escribía Michele Lesona tres décadas más tarde con la aprobación de Verdi:[...] El gran éxito de Nabucco despertó un entusiasmo tremendo, como jamás se había visto hasta entonces. La noche nadie durmió en Milán; al día siguiente, la nueva obra maestra era el único tema de conversación. Todo el mundo hablaba de Verdi; e incluso la moda y la cocina utilizaban su nombre, pues se hacían sombreros alla Verdi, chales alla Verdi y salsas alla Verdi. Desde todas las ciudades de Italia, los empresarios se apresuraban a rogar al nuevo maestro que escribiera algo en exclusiva y le hacían las mayores ofertas posibles.
Orquestación
Flauta
Flauta piccolo
2 oboes
2 clarinetes
2 fagotes
4 cornos
2 trompetas
3 trombones
Tuba
Timbales
Percusión
Violines
Violas
Violonchelos
Contrabajos
Carl Maria von Weber (Eutin, 1786 – Londres, 1826)
Concierto para clarinete No. 1 en fa menor, Op. 73
Datado en 1811
La aparición del clarinete como instrumento solista es más bien tardío en la historia musical. La propia introducción de este instrumento en la orquesta despierta algunas veces controversias en lo que se refiere a fechas y épocas. Usado intermitentemente durante la segunda mitad del Siglo XVIII, en cualquier caso, sí suele estar aceptado que fue introducido en la música sinfónica a través de la Orquesta de Mannheim (la más importante de los principios del clasicismo sonoro).
En cambio, fue el alemán Carl Maria von Weber, suegro de Mozart, uno de los primeros en elevar el instrumento al rango de instrumento solista entre finales del Siglo XVIII y principios del XIX. Escribió dos conciertos para clarinete y orquesta (opus 73 y 74), y un concertino (opus 26), que estuvieron dedicados al músico Heinrich Bärmann, amigo íntimo del compositor. Es interpretado con mayor asiduidad el segundo concierto. Sin embargo, no deja de ser de gran interés escuchar la primera experiencia de Weber con este tipo de partituras. Destacan en esta obra, pues, los contrastes de color (ciertamente habituales en la música del autor), la útil combinación entre grupos instrumentales e instrumento solista, y la habilidad con la que las cuerdas refuerzan el papel solista del clarinete, sin restar el mérito técnico del intérprete.
Orquestación
2 flautas
2 oboes
2 fagotes
3 cornos
2 trompetas
Timbales
Violines
Violas
Violonchelos
Contrabajos
Antonin Dvořák (Nelahozeves, Bohemia, 1841 – Praga, 1904)
Sinfonía No. 9 en mi menor, op. 95, “Del nuevo mundo”
Terminada el 24 de mayo de 1893, y estrenada el 15 de diciembre del mismo año
Antonin Dvořák fue el gran compositor bohemio de todos los tiempos, a pesar incluso de que su padre no vio con buenos ojos sus estudios musicales. Sin embargo, esta importancia pudo estar motivada desde el principio por unos fructíferos inicios en la vida musical que pronto le llevaron a tocar con destreza el órgano, el piano, el violín y la viola. Se debe subrayar igualmente que en 1865, ocho años después de haber empezado a estudiar música, había escrito ya sus dos primeras sinfonías.
En el ámbito de las sinfonías, además, la más importante de las que componen su producción musical es la número 9, conocida habitualmente como “del nuevo mundo”, ya que fue escrita mientras residía en Nueva York, como director del conservatorio de esta ciudad. Estrenada por la orquesta filarmónica de la ciudad mencionada bajo la dirección de Anton Seidl, esta partitura es también la puesta en práctica de algunas de las ideas que defendió durante su estancia en Estados Unidos.
Algunos días antes de terminar la sinfonía, Dvořák publicaba en el New York Herald un artículo en el que animaba a los compositores norteamericanos a buscar un estilo compositivo propio, volviendo los oídos hacia su música autóctona en vez de hacia la europea. El compositor, además, ponía especial atención a las canciones populares negras, y no en vano introdujo en el primer movimiento de la obra que estaba terminando el espiritual negro Swing low, sweet Chariot, tal como aparecía en el cancionero de su discípulo Henry Thacker Burleigh. Algunos críticos no dudaron en hacer de este hecho una excusa para calificar la novena sinfonía de Dvořák como música netamente americana, pero quizá conviene pensar más en la calidad de la música (no era la intención de este autor hacer música ajena a su tradición de nacimiento).
De esta manera, la sinfonía “del nuevo mundo”, se destaca sobre todo por la buena instrumentación de las ideas musicales, la inteligencia en la disposición de contrastes tímbricos, el hábil trabajo con la melodía de carácter popular, y la nada despreciable unión de melodía y ritmo, logrando transmitir con gran efectividad en el oyente cada uno de los mensajes sonoros. Es un gran complejo estructural de poesía musical, y ante todo una alternativa indiscutible a las sinfonías beethovenianas, erigiéndose por sí misma en una de las muestras más elevadas de inteligencia entre finales del Siglo XIX y principios del XX.
Orquestación
Flauta piccolo
Flauta
2 oboes
Corno inglés
2 clarinetes
2 fagotes
Contrafagot
4 cornos
2 trompetas
3 trombones
Tuba
Timbales
Percusión
Violines
Violas
Violonchelos
Contrabajos© Roberto Díaz Ramos, 2008



