Eventos - Domingo 31 de Agosto de 2008
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Auditorio Fabio Lozano, Universidad Jorge Tadeo Lozano
BogotáCarrera 4 No. 22 – 40Domingo 31 de Agosto de 2008 a las 11:00 horasLudwig van Beethoven (1770-1827)
Sinfonía No 9, Op. 125, en D menor “Coral”
Allegro ma non troppo, un poco maestoso
Scherzo: Molto vivace -Presto
Adagio molto e cantabile
Presto – Allegro assaiSandra Lorena Caicedo , soprano
Adriana Montaña , mezzosoprano
Manuel Ricardo Franco , tenor
Valeriano Lanchas , bajo-barítono
Sociedad Coral Santa Cecilia - Alejandro Zuleta, directorDirector: DAVID IN-JAE CHO (Estados Unidos)
Boletería: $20.000. Compre su abonos para la temporada con el 25% de descuento. Discapacitados, tercera edad y estudiantes -50%. Informes y ventas: Tu Boleta 5936300 y www.tuboleta.com
Sinfonía No. 9 en re menor, Op. 125, “Coral”
Terminada y estrenada en 1824
La novena sinfonía de Beethoven es, en definitiva, el punto culminante de una manera de entender la música, de una forma de expresión que refleja una personalidad única, y la síntesis de una época de cambio que marcaría el devenir de la humanidad en las artes, las ciencias y la filosofía. Así, no deja de ser significativo cómo la “novena” es aún aplaudida como la sinfonía más importante de todos los tiempos, y como una de las partituras orquestales más respetadas por los compositores a partir de su estreno en 1824. El indicativo más fiel de su proyección es que su fragmento más conocido, la Oda a la alegría, es a día de hoy el himno de la Unión Europea.
Y ello se debe a que la obra es, ante todo, un medio para legar al futuro un mensaje de hermandad entre culturas, haciendo uso de un texto idealista que es puesto en boca del coro. En último término, era la primera vez que las voces participaban en una composición puramente instrumental, y es posible que entrara por la puerta grande de la historia únicamente por ser una creación de alguien como Beethoven. Sólo cabe lamentar que el autor nunca llegara a convertir en partitura los primeros borradores de su décima sinfonía.
Atendiendo a cada movimiento por separado, conviene recordar cómo cada uno ejerció un fuerte influjo sobre las generaciones posteriores. Fueron especialmente importantes el todopoderoso final de la cuarta parte, pero también el inicial Allegro ma non troppo, un poco maestoso, que proyectó su sombra como un reto para Anton Bruckner y para Gustav Mahler. Este mismo fragmento inicial supone un cambio en su propio compositor, que deja de lado las entidades motívicas definidas y cerradas, para proyectar más de un cuarto de hora de construcción heterogénea con múltiples presentaciones diferenciadas de las ideas musicales.
No son menos relevantes la vitalidad del scherzo subsiguiente, ni el lirismo del tercer movimiento. Sin embargo, la sinfonía es recordada principalmente por un cuarto movimiento lleno de cambios, con múltiples presentaciones temáticas y con la presencia de la Oda a la alegría de Friedrich Schiller para lanzar el mensaje de unidad cultural mencionado más arriba. Es la parte más densa, concebida como la síntesis de múltiples posibles movimientos que sirven para preparar el camino hacia la escucha del coral, y mantener la tensión emotiva durante alrededor de veinticinco minutos de música pocas veces superados por otros autores.
Ludwig van Beethoven empezó a componer esta última sinfonía completada en el invierno de 1817, y aún duró el proceso de escritura hasta 1824. Pese a su intención de dar a conocer la obra en Berlín, el rechazo de esta ciudad hacia el gusto musical vienés obligó a planificar el estreno para en el Kärntnertor Theater de Viena, para el 7 de mayo del mismo año. Su deseo de ser recordado por las generaciones futuras, no obstante, se cumplió con creces. Hoy en día somos privilegiados al poder contemplar la magnitud de una obra tan importante para la historia como la “novena”.
Motivos melódicos a recordar
Sería imposible sintetizar cada movimiento de la sinfonía en motivos únicos, tal como se ha hecho en las sinfonías anteriores. En último término, conviene evitar caer en un reduccionismo que poco ayudaría a una partitura de tal magnitud. Por tanto, se ha preferido exponer como ejemplo musical el inicio del cual la “novena” es conocida en todo el mundo. Es el fragmento más “popular” de toda la obra, y la expresión máxima de la Oda alegría, escrita por Friedrich Schiller y escogida, como queda dicho, como mensaje de unidad a las generaciones posteriores:
© Roberto Díaz Ramos, 2008Orquestación
Coro mixto
Soprano
Contralto
Tenor
Bajo
2 flautas
Flauta piccolo
2 oboes
2 clarinetes
2 fagotes
Contrafagot
4 cornos
2 trompetas
3 trombones
Timbales
Percusión
Violines
Violas
Violonchelos
ContrabajosSinfonía No. 9 en re menor, Op. 125
Música de Ludwig van Beethoven (1.770 - 1.827)
Texto de Johann Christoph Friedrich von Schiller
"Ode an die Freude" (Oda a la alegría)
O Freunde, nicht diese Toene!
Sondern lasst uns angenehmere
anstimmen und freundenvollere!
Freude, schoener Goetterfunken,
Tochter aus Elysium,
Wir betreten feuertrunken,
Himmlische dein Heiligtum!
Deine Zauber binden wieder,
Was die Mode streng geteilt;
Alle Menschen werden Brueder,
Wo dein sanfter Fluegel weilt.
Wem der grosse Wurf gelungen,
Eines Freundes Freund zu sein,
Wer ein holdes Weib errungen,
Mische seine Jubel ein!
Ja - wer auch nur eine Seele
Sein nennt auf dem Erdenrund!
Und wer's nie gekonnt, der stehle
Weinend sich aus diesem Bund!
Freude trinken alle Wesen
An den Bruesten der Natur,
Alle Guten, alle Boesen
Folgen ihre Rosenspur.
Kuesse gab sie uns und Reben,
Einen Freund, geprueft im Tod,
Wollust ward dem Wurm gegeben,
Und der Cherub steht vor Gott.
Froh, wie seine Sonnen fliegen
Durch das Himmels praecht'gen Plan,
Laufet, Brueder, eure Bahn,
Freudig wie ein Held zum Siegen.
Seid umschlungen, Millionen!
Diesen Kuss der ganzen Welt!
Brueder - ueberm Sternenzelt
Muss ein lieber Vater wohnen.
Ihr stuerzt nieder, Millionen?
Ahnest du den Schoepfer, Welt?
Such ihn ueberm Sternenzelt,
Ueber Sternen muss er wohnen.
¡Oh, amigos, no con esos acentos!
¡Entonemos cantos placenteros
y plenos de alegría!
¡Alegría, hermosa chispa de los dioses
hija del Elíseo!
¡Ebrios de ardor penetramos,
diosa celeste, en tu santuario!
Tu hechizo vuelve a unir
lo que el mundo había separado,
todos los hombres se vuelven hermanos
allí donde se posa tu ala suave.
Quien haya alcanzado la fortuna
de poseer la amistad de un amigo, quien
haya conquistado a una mujer deleitable
una su júbilo al nuestro.
Sí, quien pueda llamar suya aunque
sólo sea a un alma sobre la Tierra
Y quien no pueda hacerlo,
que se aleje llorando de esta hermandad.
Todos los seres beben la alegría
en el seno de la naturaleza,
todos, los buenos y los malos,
siguen su camino de rosas.
Nos dio ósculos y pámpanos
y un fiel amigo hasta la muerte.
Al gusano se le concedió placer
y al querubín estar ante Dios.
Gozosos, como los astros que recorren
los grandiosos espacios celestes,
transitad, hermanos,
por vuestro camino, alegremente,
como el héroe hacia la victoria.
¡Abrazaos, criaturas innumerables!
¡Que ese beso alcance al mundo entero!
¡Hermanos!, sobre la bóveda estrellada
tiene que vivir un Padre amoroso.
¿No vislumbras, oh mundo, a tu Creador?
Búscalo sobre la bóveda estrellada.
Allí, sobre las estrellas, debe vivir.Escaneado por: Evaristo Bailén Canales 1998
Tomado de la página http://www.supercable.es/~ealmagro/kareol/obras/9sinfonia/9sinfonia.htm
consultada el 29 de julio de 2008
Fundada en 1992 por sus actuales directores y algunos de sus más destacados integrantes, todos ellos músicos de oficio y profesionales de diversas artes y disciplinas. Como ideales estéticos musicales busca la homogeneidad del sonido, la clara articulación, la dicción correcta en cada idioma y el respeto por los diferentes estilos. Sus logros han sido ampliamente reconocidos por la crítica musical, especialmente en sus interpretaciones del gran repertorio coral sinfónico con la Orquesta Filarmónica de Bogotá y la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia.
Entre su repertorio se destacan: La Creación (Haydn); El Mesías (Handel); Réquiem alemán (Brahms); Réquiem (Fauré); Réquiem (Duruflé); Réquiem (Verdi); Misa de Coronación, Misa en do menor y Réquiem (Mozart); Misa en sol (Schubert); Sinfonía de Salmos (Stravinsky); Carmina Burana (Orff); Novena Sinfonía (Beethoven); Gloria (Vivaldi); Pasión según San Mateo, Pasión según San Juan, Misa en si menor, Magníficat, Oratorio de Navidad, Oratorio de Pascua, Actus Tragicus (J. S. Bach).
En noviembre de 2001 obtuvo el Premio Nacional de Música a la Excelencia Coral otorgado por el Ministerio de Cultura. Un jurado internacional así lo determinó, elogiando su técnica, musicalidad y capacidad para afrontar música de diferentes épocas y estilos.










